Saúl Irigaray dibuja el alma del Pirineo en Sabiñánigo
La Sala Municipal de Arte de Sabiñánigo acoge hasta el 8 de noviembre de 2025 la exposición El Pirineo Ilustrado, una muestra itinerante organizada por la Diputación Provincial de Huesca. Tras su paso por la localidad serrablesa, la exposición continuará su recorrido en Ballobar.
La exposición reúne obra gráfica que recrea parajes emblemáticos del Pirineo Aragonés, como los picos Aneto, Balaitus, Anayet o Posets, el ibón de Tebarray, los Mallos de Riglos, el ibón de Marmorés o la brecha de Tucarroya. Lo hace mediante carteles en los que ilustración y tipografía se unen para poner en valor los nombres topográficos de los valles, más allá de la imagen visual.
El autor habla de su inspiración
Saúl Irigaray, ilustrador belsetán de profesión, comentó en la visita guiada que el proyecto «venía en su mente desde hace tiempo». Explicó que parte de la inspiración nació al trabajar en las portadas de libros como Almanaque de los Pirineos, y al fijarse en antiguos carteles europeos del ferrocarril que realzaban el paisaje como reclamo visual.
Nacido en Bielsa y residente en Jaca, Irigaray combina en esta serie su pasión por el dibujo y por la montaña: “he conocido el Pirineo y lo he andado muchísimo; al final mezclo mis dos pasiones: la montaña y el dibujo”.
Actividad guiada en Sabiñánigo
Dentro del programa cultural local, hubo al menos una visita guiada anunciada el 29 de octubre, a las 19:00 h en la Sala Municipal de Arte. Se trata de una de las acciones para acercar la obra al público, dentro de la agenda de actividades culturales del municipio.
Más allá de Sabiñánigo: una exposición itinerante
El Pirineo Ilustrado no es exclusiva de Sabiñánigo, sino parte de un circuito de exposiciones impulsadas por la Diputación Provincial. Después de Sabiñánigo, su próxima parada será Ballobar.
Arte, identidad y memoria del paisaje
Lo que hace especial esta exposición no es solo el valor estético de los carteles, sino la forma en que une la identidad de los valles pirenaicos con la memoria visual: cada nombre, cada silueta montañosa, cada cartel funciona casi como un homenaje gráfico al patrimonio natural y cultural del Pirineo.
Para los amantes de la montaña, del arte, o de la cartelería con raíces locales, la muestra ofrece una oportunidad de detenerse, mirar con calma el paisaje dibujado y pensar en los nombres que muchas veces pronunciamos sin recordar su historia visual.

