Optimismo ante la gripe aviar en Aragón
Aragón afronta con cautela y optimismo la evolución del brote de gripe aviar, que en las últimas semanas ha provocado la muerte de más de 500 aves, principalmente grullas, en espacios naturales como la laguna de Gallocanta, las Saladas de Alcañiz y zonas de las Cinco Villas, la comarca del Aranda y Calatayud.
Durante una reunión de urgencia celebrada este lunes en la sede del Departamento de Agricultura en Zaragoza, los expertos coincidieron en señalar que la tendencia actual es descendente, aunque subrayaron la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica para evitar nuevos focos y posibles contagios en explotaciones ganaderas.
“Vamos en la buena dirección, con una tendencia a la baja, pero el problema no ha desaparecido. Hay que impedir que el virus llegue a las granjas o a las personas”, advirtió el doctor Juan José Badiola, catedrático emérito de la Facultad de Veterinaria.
Badiola estimó que el principal foco podría quedar controlado en un plazo de 15 a 20 días, coincidiendo con el descenso de aves migratorias procedentes del norte de Europa hacia África, que hacen escala en la península ibérica durante su viaje.
Un virus sin impacto en personas
El veterano especialista recordó que este tipo de brotes se han repetido en los últimos tres años a nivel mundial, pero sin registrar casos en humanos en Aragón. No obstante, insistió en la necesidad de proteger las granjas avícolas, ya que en otras comunidades autónomas sí se han detectado infecciones.
En cualquier caso, aclaró que, incluso si se diera un contagio en animales destinados al consumo, los productos no llegarían al mercado, debido a los estrictos protocolos de control y comunicación obligatoria a las autoridades sanitarias.
“El virus no soporta el calor”
Badiola quiso también lanzar un mensaje de tranquilidad a los consumidores:
“El virus de la gripe aviar es muy termolábil, no soporta temperaturas superiores a los 70 grados. En cuanto la carne pasa de rosada a blanca en la sartén, el virus desaparece por completo”, explicó.
Qué pasaría si el virus entrase en las granjas
Aunque hasta el momento no se han detectado casos en granjas aragonesas, los expertos recordaron que, si esto ocurriera, sería necesario sacrificar todos los animales de la explotación afectada y destruir cualquier material contaminado, incluidos estiércol, huevos, cartonaje y pienso.
“La granja debe quedar completamente limpia. Primero se realiza una desinfección preliminar y luego una definitiva, en todo el recinto, no solo donde están las gallinas”, detalló Ramón Llovet, asesor del Centro de Sanidad Avícola de Aragón y Cataluña.
Perspectiva optimista y refuerzo del control
Las autoridades y los expertos coinciden en que la situación mejora gracias al control veterinario y a la reducción progresiva de aves migratorias portadoras del virus. No obstante, insisten en mantener las medidas de prevención y la coordinación entre sectores para evitar rebrotes y garantizar la seguridad alimentaria en la comunidad.

