El Pirineo alza la voz: Jaca pide vivienda asequible y medidas urgentes
Jaca fue escenario de una multitudinaria manifestación en la que cientos de vecinos del Pirineo reclamaron una vivienda digna y soluciones urgentes ante la creciente crisis habitacional que afecta a la comarca. La movilización, impulsada por el colectivo Vivienda Digna Viello Aragón, reunió a personas de diferentes municipios que quisieron visibilizar un problema que califican de “insostenible”.
La marcha partió de la plaza Ripa y recorrió las principales calles de la ciudad hasta el Ayuntamiento, donde se leyó un manifiesto reivindicando una serie de medidas inmediatas. Entre ellas, los participantes exigieron la declaración de Jaca y otras localidades pirenaicas como zonas tensionadas, lo que permitiría limitar las subidas abusivas de los alquileres. También se reclamó la suspensión de nuevas licencias de viviendas de uso turístico, cuyo crecimiento —afirman— está reduciendo drásticamente la oferta de alquiler residencial y encareciendo los precios.
La situación de las viviendas de protección oficial fue otro punto clave de la protesta. Las vecinas afectadas por un proyecto de subida de alquileres de hasta un 70–75 % denunciaron públicamente que este incremento impediría que muchas familias pudieran seguir viviendo en sus hogares. Según los colectivos convocantes, este caso evidencia un problema estructural que se repite en toda la zona.
Entre las reivindicaciones también figuraron la creación de una bolsa municipal de alquiler, la aplicación de un recargo del IBI a las viviendas vacías y políticas más contundentes para frenar la especulación inmobiliaria. Durante la protesta se escucharon consignas como “Vivienda para vivir, no para especular”, reflejando el malestar de una población que teme ser expulsada de sus propios pueblos por la presión turística y el aumento de precios.
Los manifestantes defendieron que la vivienda debe ser un derecho y no un producto de inversión, alertando de que, si no se actúa con rapidez, el Pirineo corre el riesgo de perder población residente y convertirse en un territorio vacío fuera de la temporada turística. La movilización concluyó con un llamamiento a las administraciones para que prioricen políticas que garanticen la posibilidad de vivir y trabajar en la montaña de forma estable y digna.

