Catorce años de abandono avivan la protesta por la A-125
Una reivindicación que vuelve a las calles
La situación de la A-125 ha vuelto a encender a los vecinos de los municipios por los que discurre: Ayerbe, Biscarrués, Losanglis, Ardisa, Erla y otras localidades de la comarca. Tras catorce años de promesas incumplidas, la población ha decidido retomar las movilizaciones para exigir la mejora urgente de una carretera que consideran “peligrosa, estrecha y olvidada”.
La gota que ha colmado el vaso han sido los recientes accidentes ocurridos en la vía, que han puesto de nuevo en evidencia el deterioro del firme, la falta de arcén, la escasa visibilidad en algunas curvas y el visible desgaste de una carretera que lleva más de una década sin intervenciones de calado.
Un historial de promesas y proyectos sin ejecutar
La mejora de la A-125 forma parte de las reivindicaciones vecinales desde hace años. En 2011 ya figuraba en los planes autonómicos, pero las obras nunca llegaron. En 2023 se redactó un proyecto técnico valorado en unos seis millones de euros, destinado sobre todo al tramo entre Biscarrués y Ardisa, uno de los más peligrosos. A pesar de ello, las partidas presupuestarias previstas en los últimos años no se han ejecutado y el proyecto continúa sin licitación.
Los vecinos denuncian que, mientras tanto, la carretera se ha convertido en un “campo de obstáculos”: baches profundos, grietas, señalización deficiente y una calzada tan estrecha que obliga a extremar la precaución incluso en condiciones normales. Para quienes la transitan a diario, especialmente trabajadores, transportistas y repartidores, la situación ya no es solo incómoda: es insegura.
Una vía crucial para la vida y la economía de la comarca
La A-125 es además un eje fundamental para la actividad socioeconómica del entorno. Conecta municipios, facilita el transporte agrícola y ganadero, da acceso a servicios esenciales y es utilizada por ciclistas, turistas y empresas de la zona.
Los usuarios habituales aseguran que el mal estado del firme es tan acusado que incluso incrementa los costes de mantenimiento de los vehículos: neumáticos, suspensiones y alineaciones son víctimas constantes de los baches y vibraciones. A ello se suma el temor creciente a accidentes provocados por el deterioro de la vía.
Los accidentes reavivan la indignación
En los últimos meses se han registrado varios incidentes que han avivado aún más la protesta social. Entre ellos, el vuelco de un camión entre Ayerbe y Losanglis y la salida de vía de un turismo en el tramo entre Ejea y Erla, con varios heridos. Estos hechos han reforzado la sensación de que la carretera no cumple con los estándares mínimos de seguridad que exigen los vecinos.
Una comarca unida para exigir soluciones reales
En una asamblea vecinal celebrada en Ayerbe, los habitantes decidieron convocar una nueva concentración para el 6 de diciembre, con el objetivo de visibilizar una problemática que consideran urgente y prioritaria. La movilización busca no solo presionar a las administraciones, sino también implicar a empresas y agentes sociales que dependen de esta vía.
Los alcaldes de la zona han reiterado su petición al Gobierno de Aragón para que se liciten las obras de manera inmediata. Aunque la administración reconoce que el proyecto está redactado, también admite que faltan recursos presupuestarios para ejecutarlo.
Una reivindicación que simboliza mucho más
La lucha por la A-125 ha adquirido un componente emocional y simbólico para la comarca. Muchos vecinos sienten que su territorio ha sido sistemáticamente relegado y que el abandono de esta carretera es una muestra más del desequilibrio entre las zonas rurales y las áreas urbanas.
Para ellos, no se trata solo de asfalto: es una cuestión de dignidad, de igualdad y de seguridad. Quieren una carretera transitable, moderna y segura, acorde con las necesidades reales de quienes la utilizan cada día.
La movilización de diciembre será, de nuevo, un recordatorio firme de que la comarca no piensa resignarse. Después de catorce años de espera, quieren hechos, no más promesas.

