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Las autovías pendientes en Aragón: una red inacabada

La reciente inauguración del último tramo de la autovía A-22 entre Huesca y Siétamo ha supuesto un importante avance para las comunicaciones del Alto Aragón, pero también ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que los aragoneses conocen bien: la red de autovías de la comunidad sigue siendo una de las más incompletas de España.

Una apertura esperada durante dos décadas

El pasado 1 de octubre de 2025 se abrió finalmente al tráfico el último tramo de la A-22, entre Siétamo y Huesca, completando así la conexión por autovía entre Huesca y Lleida. La obra, que se ha prolongado durante más de veinte años, ha supuesto una inversión de cerca de 69 millones de euros y cierra un proyecto que acumulaba constantes retrasos desde su inicio.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, presidió la inauguración y destacó la importancia de esta conexión para el transporte de mercancías y la movilidad interprovincial. Según las previsiones del Ministerio, el nuevo tramo soportará un tráfico medio de más de 10.000 vehículos diarios.

Aragón, la comunidad con menos autovías por kilómetro cuadrado

Pese a este avance, Aragón continúa siendo la comunidad autónoma con menos kilómetros de autovía por kilómetro cuadrado del país. El diputado de Chunta Aragonesista, Jorge Pueyo, ha recordado que aún hay decenas de kilómetros sin finalizar en la provincia de Huesca, y ha instado al Ministerio de Transportes a no “bajar los brazos” ahora que la A-22 ya está concluida.

Tramos pendientes en la A-21 y la A-23

La autovía A-21, que conecta Jaca con Pamplona, todavía tiene tramos cerrados entre Fago y Puente de la Reina, así como entre Jaca Oeste y Jaca Norte. El tramo Fago-Puente de la Reina, de unos 12 kilómetros, continúa en fase de redacción del proyecto, por lo que no se prevé que las obras comiencen antes de 2030.

En la A-23, la conocida como Autovía Mudéjar, permanecen en obras los tramos entre Lanave y Sabiñánigo Sur, Sabiñánigo Este y Oeste, y Jaca Este con Jaca Norte. El Ministerio prevé que los 8,7 kilómetros del tramo Sabiñánigo Este-Oeste puedan abrirse al tráfico en los próximos meses, mientras que el de Lanave-Sabiñánigo, de 11 kilómetros, no se finalizaría hasta 2026.

Proyectos que siguen en el aire

Más allá de las autovías, Aragón mantiene pendientes otras infraestructuras viarias esenciales. Entre ellas, el tramo de la N-260 entre los túneles de Balupor y Fiscal, o la conexión entre Castejón de Sos y Pont de Suert, que siguen sin fecha de ejecución. También la variante sur de Huesca y la futura conexión entre la A-21 y la A-23 mediante la variante de Jaca —cuyo concurso público saldrá a finales de este año— permanecen en lista de espera.

Un reto para el futuro

Con la A-22 por fin completada, el reto de Aragón pasa ahora por culminar sus otras conexiones pendientes para dejar atrás el histórico aislamiento del Pirineo. La mejora de las infraestructuras no solo aliviaría el tráfico y aumentaría la seguridad vial, sino que también impulsaría el turismo y la economía local en comarcas que siguen dependiendo de carreteras saturadas o de difícil acceso.

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