CulturaVillanúa

50 años del ‘Canto a la Libertad’: el himno que nació en Villanúa y conquistó a todo un pueblo

Un origen humilde en la Jacetania

Hace cincuenta años, en un invierno frío de 1974-1975, José Antonio Labordeta escribió en Villanúa una de las canciones más emblemáticas de la historia reciente de Aragón y de España: el Canto a la libertad. Lo hizo sin grandes pretensiones, casi como un desahogo íntimo. Nadie en el pequeño municipio pirenaico podía imaginar entonces que aquellas líneas nacidas entre montañas se convertirían en un símbolo colectivo que trascendería generaciones.

La canción que soñaba un país distinto

Compuesta en una época de silencio, censura y esperanza contenida, la canción no agitaba banderas ni proclamaba ideologías. Era, sobre todo, un sueño. Un canto claro y rotundo a la justicia social, a la dignidad humana y al anhelo de un futuro más luminoso. Esa cualidad —sencilla, directa y profundamente humana— fue la que hizo que miles de personas la adoptaran como propia.

Grabaciones con alma

La primera grabación apareció en 1975, en el disco Tiempo de esperanza / Tiempo de silencio. Fue una versión artesanal, casi doméstica: se sumaron amigos, familiares y cualquiera que pasaba por el estudio para hacer coro, y hasta se usó un cenicero como percusión improvisada.
Sin embargo, fue en 1977, en el disco Labordeta en directo, cuando la canción cobró todo su esplendor. Allí se convirtió definitivamente en el himno que la gente coreaba con fuerza, brazos alzados y emoción colectiva.

Un símbolo que creció con el pueblo

A diferencia de otros cantos de protesta, el Canto a la libertad no perteneció nunca a un partido ni a un grupo concreto. Fue, desde el principio, patrimonio emocional de quienes deseaban un país más justo. Por eso se escuchó en plazas, universidades, manifestaciones y celebraciones.
En Aragón —y especialmente en localidades que guardan memoria profunda del cantautor— la canción se consolidó como un himno popular. En 2010 fue declarada patrimonio inmaterial y colectivo de la comunidad.

Medio siglo después, una promesa vigente

Hoy, cinco décadas después de su nacimiento en Villanúa, la canción se mantiene más viva que nunca. No solo como recuerdo histórico, sino como una propuesta moral: un recordatorio de que la libertad, la solidaridad y la esperanza son valores que nunca se conquistan del todo, sino que se construyen día a día.
Labordeta pensaba que quizá la canción hablaba de un tiempo pasado. Pero la emoción del público —esa multitud que cada vez la cantaba con más fuerza— lo llevaba siempre a interpretarla una vez más. Y hoy, medio siglo después, sigue siendo necesaria.

Villanúa: el lugar donde empezó todo

Para muchos vecinos de Villanúa, esta efeméride tiene un significado especial. Pocas veces un pueblo puede decir que fue la cuna de un himno que marcó la historia sentimental de un territorio entero. Aquí, entre la paz del Pirineo y el sonido del viento en las montañas, Labordeta encontró el impulso para escribir una de las letras más hermosas y trascendentes de nuestra cultura reciente.
Celebrar los 50 años del Canto a la libertad es, en el fondo, celebrar el espíritu de un pueblo que supo inspirar a un hombre y, con él, a millones de personas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *